
Las chicas malas en la Biblia son muy malas. No hay término medio. Así nos presenta San Mateo a Salomé, la hija de Herodías. Esta última era cuñada de Herodes con el que parece tenía algo más que amistad. San Juan Bautista, que era muy recatado en las formas y maneras, no veía bien esta relación y así se lo dijo a Herodes que no se tomó bien el consejo y mandó encarcelar al pobre Juan.
El rey preparó una gran fiesta en palacio y la estrella encargada de amenizar los postres fue su adorada sobrina Salomé que con su danza sensual dejaba boquiabierto a más de uno. La muchacha bailó tan bien y tanto agradó a Herodes que éste le prometió darle cuanto pidiese ella. Como era mala malísima, de casta le viene al galgo, y sabiendo que su madre estaba molesta con los comentarios de Juan, le dijo: “dame aquí, en un plato, la cabeza de Juan Bautista”. ¿Y cómo no iba a dar el caprichito a esa adorable sobrina? No se podía negar, una promesa es una promesa.
Los soldados decapitaron al Bautista y en bandeja se la sirvieron a la malvada Salomé que se puso a dialogar con la testa creyendo que aún la oiría.
Este tema fue muy del gusto de los pintores del siglo XIX que buscaban inspiración en motivos trágicos. Varias versiones os ofrezco que recomponen la historia que San Mateo recoge. Oscar Wilde recreó este personaje en una obra de teatro. En la gran pantalla el papel lo hizo la exuberante Rita Hayworth, otra mala. Bien le hubiera podido cantar al oído a San Juan aquella canción que la hizo célebre en Gilda: “Amado mío, love me forever…”
El rey preparó una gran fiesta en palacio y la estrella encargada de amenizar los postres fue su adorada sobrina Salomé que con su danza sensual dejaba boquiabierto a más de uno. La muchacha bailó tan bien y tanto agradó a Herodes que éste le prometió darle cuanto pidiese ella. Como era mala malísima, de casta le viene al galgo, y sabiendo que su madre estaba molesta con los comentarios de Juan, le dijo: “dame aquí, en un plato, la cabeza de Juan Bautista”. ¿Y cómo no iba a dar el caprichito a esa adorable sobrina? No se podía negar, una promesa es una promesa.
Los soldados decapitaron al Bautista y en bandeja se la sirvieron a la malvada Salomé que se puso a dialogar con la testa creyendo que aún la oiría.
Este tema fue muy del gusto de los pintores del siglo XIX que buscaban inspiración en motivos trágicos. Varias versiones os ofrezco que recomponen la historia que San Mateo recoge. Oscar Wilde recreó este personaje en una obra de teatro. En la gran pantalla el papel lo hizo la exuberante Rita Hayworth, otra mala. Bien le hubiera podido cantar al oído a San Juan aquella canción que la hizo célebre en Gilda: “Amado mío, love me forever…”
“No has querido dejarme besar tu boca, Iokanaán. Pues bien, la besaré ahora La morderé con mis dientes como si fuera un fruto maduro. Si besaré tu boca". .. “ No has querido saber nada de mí, Iokanaán. Me has rechazado, me has dicho cosas infames, me has tratado como a una cortesana, como a una prostituta, ¡ a mí hija de Herodías, princesa de Judea!. Pues bien, Iokanaán, yo vivo aún, pero tú has muerto y tu cabeza me pertenece. Puedo hacer con ella lo que quiera. Puedo arrojarla a los perros o hacer que sirvan de pasto a las aves. Las aves devorarán lo que hayan dejado los perros...¡Ah ! ¡Iokanaán, has sido el único hombre a quien he amado. Todos los demás hombres me repugnan.”
Salomé de Óscar Wilde.