sábado, 19 de febrero de 2011

¿Decadente yo? Pues si

L. Alma Tadema "Moisés salvado de las aguas"


Cuando el 6 de agosto de 1885 Paul Bourde escribió una crónica en “Les Temps” llamando Decadentes a un grupo de artistas (novelistas, pintores, poetas...) que estaban apostando por una renovación artística en Francia, no sabía que su calificativo peyorativo estaba poniendo un título, con mayúsculas, a un grupo de intelectuales que lo aceptaron sin reproches pero con el significado contrario al que le quisieron dar desde las páginas de diarios rancios y estancados. Muchos artistas aceptaron llamarse “decadentes” con el desparpajo que da la ironía y la rebeldía. Con el aplomo que te surge cuando vas contra la corriente. Porque ellos se preguntaron ¿qué es ser decadente? Simplemente saber y sentir que eres el fin de algo, y por consiguiente, el principio de otro algo también. Los decadentes apostaron y apuestan por un futuro que quizá no lleguen a ver. Protestan por un mundo que les parece poco satisfactorio. Y su forma de protestar es utilizando la BELLEZA. ¡Qué protesta tan sublime!
Los decadentes de finales del siglo XIX buscaron esta belleza en todo lo que hacían; eran estetas por reacción a ese siglo mecánico, industrializado, plano, gris, en definitiva, sin sueños. “Hay que volar, hacerse hijos y merecedores de la Quimera”. Y volaron. Y lo hicieron muy lejos. Porque ellos no renegaron de la técnica o la ciencia del mundo en el que vivieron. Simplemente lo preferían sumamente bello. De hecho el Conde Villiers de l’Isle-Adam escribió una curiosa novela pseudocientífica “La Eva futura”, cuya protagonista era una mujer autómata.
La estética de los decadentes se quería alejar del realismo sórdido que asomaba por cada calle sin asfaltar de ciudades humeantes con olor a carbón y sonido chirriante. El decadente ponía de manifiesto su rechazo al naturalismo en el arte y al parnasianismo en poesía. Los artistas no querían ser espejo ni reflejo de nada. Sólo anhelaban explorar en su individualidad, aunque ésta sea exaltada, simbolista, compleja y misteriosa. Al fin y al cabo cada uno que asuma sus consecuencias.
En este grupo de decadentes estaban: Alma Tadema, Puvis de Chavannes, Waterhouse, Gustave Moreau, Odilon Redon, Jean Delville, Baudelaire, Mallarmé, Paul Verlaine, entre otros.
SENSACIÓN

En los azules atardeceres de verano iré por senderos,
picoteando por los trigales, pisando hierba menuda:
Soñador, sentiré su frescura en mis pies,
y dejaré al viento bañar mi cabeza desnuda.

No hablaré, no pensaré en nada:
Pero el amor infinito ascenderá por mi alma,
e iré lejos, muy lejos, como un bohemio,
Por la naturaleza, feliz como una mujer.

J.A.Rimbaud
Para Nina por toda la belleza que pone en su cocina verde y por su luz.

domingo, 13 de febrero de 2011

Poco a poco volviendo

"Ondinas" de G. Klimt


He salido a la superficie. He resucitado. Fui raptada por Ondina a la que prometí mi amor. Pero no fui capaz de mantener el fuego siempre vivo. Me parecía estéril buscarles bonitas imágenes de arte y ofrecerle los poemas leídos en mi juventud. En cada intento de ofrecerme, algo muy interno moría en mí. Como buena Ondina me echó la maldición de los que traicionan su amor. Primero me condenó a vivir en ambientes acuáticos donde las Ondinas habitan, después a la muerte sin remisión. Pero como se ha vuelto a enamorar de un joven noble que le ha prometido amor eterno, me ha perdonado. Me deja salir a la superficie de vez en cuando para escribir. No sé lo que durará su perdón, tal vez el tiempo de su nuevo romance. Por si acaso aprovecho para escribiros.
Perdonad por el tiempo sin señales, por la ausencia sin justificaciones, por el abandono infinito. Os ofrezco las Ondinas de Klimt ¡tan sensuales y lascivas! Os ofrezco un trocito de poema modernista ¡tan ilustrativo! Os ofrezco la parte más húmeda de mis lágrimas en el destierro para que saboreéis la sal del dolor. Espero el perdón.




Las Ondinas

Es la hora en que los muertos se levantan

mientras que duerme el mundo de los vivos,
en que el alma abandona el frágil cuerpo
y sueña con lo santo y lo infinito…

… Todo es silencio allí, do en otro tiempo
hubo bullicio y locas alegrías…


José Asunción Silva


jueves, 16 de abril de 2009

No te salves

"La muerte de Lady Jane Grey" P. Delaroche

Cuando entré en la sala sólo la vi a ella. Y no por el tamaño del cuadro, ni por el blanco inmaculado del corsé de satén. No me estremecí por las damas de compañía que, a diferencia de mi, no quieren ver la escena. Ni siquiera miré casi impasible como lo hace el verdugo.

Me cautivó el apoteosis de la fragilidad femenina que despierta compasión. Sobre todo cuando sabes que Lady Jane Grey fue ejecutada al aire libre, que caminó estoicamente hacia su muerte, y que sus damas seguramente no derramarían más de unas cuantas lágrimas en su cadalso.

Nos enseñan a ser fuertes, como ellos, a caminar con paso firme, también; pero yo soy débil. Confieso que muchas veces me derrumbo , me retuerzo por dentro, mis pasos son inseguros y mi mirada líquida. Por eso me identifiqué con esta versión que hizo Paul Delaroche de la ejecución de Lady Jane Grey, porque era una mujer, no una reina.
NO TE SALVES

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti

domingo, 5 de abril de 2009

La forma de querer tú

"L´amour fou" A.M Charris

Me tienes escondida, acurrucada en postura fetal, en el hemisferio izquierdo de tu cerebro. Cuanto más te empeñas en expulsarme, más se aferra a mí tu pensamiento. Volteas tu cabeza para ponerlo todo al revés, pero te equivocas, porque cada vez que hueles el mar, me imaginas jugando con las olas. Cuando subes una montaña, lo primero que oteas es mi horizonte. Cuando escuchas una canción, imaginas que escribiste su letra para mí. Y cuando desciendes a los infiernos buscas, en el fuego, el calor de mis besos.
No miras hacia atrás por miedo a que sea verdad la pesadilla que llevas dentro.

La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.

Pedro Salinas en "La voz a ti debida"

sábado, 28 de marzo de 2009

Niña Vertical

"Saint Barbie" Mark Ryden

Toda la tarde la emplea en ducharse, arreglarse el pelo, elegir el modelo más adecuado, maquillarse… Se rocía con el perfume que sus amigas le han regalado para su cumpleaños. Quince, la niña bonita, la niña que crece y cuando sale los fines de semana se metamorfosea en una mujer.
Todavía no está muy acostumbrada a esas enormes plataformas, parece un pato, pero no el patito feo, ese no, se asemeja a un cisne. Tan alta, tan delgada, con esa melena al viento recién planchada, con esos andamios que la elevan hasta alcanzar las estrellas, lo que ella quiera puede alcanzar, porque mira que va guapa. Las piernas de esta niña son interminables, como la raya que se ha trazado en los ojos.
Ha quedado en el bar de siempre. Lógico, allí se engendra la noche. (Mírala como viene, la más fashion, la luz que faltaba en este garito, las piernas que no se merecen estas sillas de plástico). Y entre miradas atónitas y moscones al uso, comienza el ritual de adulta. Se ha dejado a la niña que es debajo de la almohada , junto al pijama de ositos.
La primera vez que contemplé la obra de este artista quedé realmente impacata, más bien estupefacta. A simple vista sus cuadros parecen ilustraciones para libros infantiles, pero cuando te asomas a ellos con más profundidad producen cierto rechazo, incluso algo de miedo por la mezcla tan atroz que realiza. El de "Santa Barbi" me ha inspirado esta entrada.
A Margarita Debayle
...Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita, Margarita,
tan bonita, como tú.
Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.
La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.
Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así...
Rubén Darío

domingo, 15 de marzo de 2009

Toca al menos mis labios con los tuyos

"Venus y Adonis" de Georges Barbier
“Una vez él en tierra se tumba ella a su lado,
cada uno apoyado, en codos y caderas,
si le acaricia el rostro, él se enoja y se enrabia
reprendiendo su gesto; ella le cierra el labio
y besándolo le habla con lascivo lenguaje:
- Si me regañas, nunca, podrás abrir los labios.
Toca al menos mis labios con los tuyos tan bellos
-que aun que no tan hermosos, son iguales de rojos-
y así el beso será tan tuyo como mío;
¿qué miras sobre el césped? Levanta tu cabeza,
y verás tu belleza en mis propias pupilas;
¿y si juntos los ojos, juntemos, también labios?

- ¿Te da vergüenza el beso? Cierra, pues bien los ojos,
tal como yo los cierro y hagamos noche el día,
que donde dos se encuentran se descubre el amor;
se osado, que este juego nuestro, no está a la vista:
y estas azules venas en que nos apoyamos
no podrán delatarnos ni saber nuestro anhelo.”
William Shakespeare: fragmento de “Venus y Adonis”

Esta entrada es original por dos razones. Primera: el blog no me permitía insertar imágenes pero he podido con él. Segunda: he comenzado directamente con el texto porque me parece que refleja fielmente lo que yo quiero expresar en estas fechas casi primaverales. Yo no lo hubiera escrito mejor.

sábado, 28 de febrero de 2009

Me ha tocado un ángel

"El violín de Ingres" Man Ray

Túmbate Dánae y espera a que caliente mis manos.
No estés tensa ¿es tu primera vez?
Lo voy a hacer con mucho cuidado; empezando por aquí, muy cerca de la cintura, y luego ascenderé en semicírculos hasta llegar a tu cuello. Así.
(silencio, respiración agitada)
¿Sabes que tus vértebras parecen teclas de un piano?
(sonrisa)
Relájate, anda, que ya no duele. Siente cómo se deshace tu piel en mis manos.
(silencio de nuevo)
En el cuello sentirás, tal vez, dolor. Pon tus manos debajo de la barbilla para que pueda hacerlo mejor. Buena chica.
(escalofríos)
Aquí también haré semicírculos hasta llegar al nacimiento de tu pelo.
(piel de gallina)
Ahora descansa un poco y vístete despacito. Nos vemos mañana.

Ya espero directamente tumbada boca abajo, con la lámpara de calor rojo sobre mí. Espero ansiosa que abra la puerta y entre. Sólo veo el uniforme blanco acercándose. Pero en cuanto posa sus manos sobre mí sé que es mi ángel.
Las espero (sus manos) como maná, como la tierra prometida, como la Jerusalem Celestis. Me estoy volviendo creyente porque ansío su cercanía con fervor. Es un gozo sobrenatural el que me recorre de arriba abajo; un éxtasis místico. Mi cuerpo se torna hora violín hora piano. Lo afina hasta la perfección. Soy un Stradivarius tumbado, el órgano de la catedral de Colonia, la filarmónica de Viena.
Me ha mirado un tuerto pero cada tarde me acaricia un ángel.


Poemas del alma

No tengo sólo un Ángel
con ala estremecida:
me mecen como al mar
mecen las dos orillas
el Ángel que da el gozo
y el que da la agonía,
el de alas tremolantes
y el de las alas fijas.

Yo sé, cuando amanece,
cuál va a regirme el día,
si el de color de llama
o el color de ceniza,
y me les doy como alga
a la ola, contrita.

Sólo una vez volaron
con las alas unidas:
el día del amor,
el de la Epifanía.

¡Se juntaron
en una sus alas enemigas
y anudaron el nudo
de la muerte y la vida!

Gabriela Mistral

lunes, 9 de febrero de 2009

Contando estrellas

"Baba y Billy" de John Duncan


Aunque la luna estaba casi llena, no me impedía ver un cielo límpido lleno de estrellas. Y comencé a contarlas. Como una letanía contaba y nombraba a todos los amigos o amigas que últimamente han perdido algo muy especial. A mi no me gusta llamarles mascotas. Quizá el no ser madre me haga ver a mis gatas como algo más que animales de compañía. Son mis niñas, las que me ronronean, las que me arañan el sofá, las que pasan sus patas por la cajita de arena como si fuera un jardín zen... Por eso cuando hace un par de años perdí a la mamá de Sardina y Potro, sentí, y sigo sintiendo, que alguien muy especial se me había ido para siempre. No puedo pensar en ella sin que se me humedezcan los ojos. Pirados nos llaman a gente como Duncan, Krid, La pequeña Candi, Gaterona, Danae Rain...
Hoy no os comento nada, simplemente os dedico estas imágenes de seres tan especiales que nos hacen mirar al cielo y desear Seguir contando estrellas.





Oda al gato

Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco
se fueron componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.


El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.

El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato quiere ser sólo gato
y todo gato
es gato desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.


No hay unidad
como él,
no tienen la luna
ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.

Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.
Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.

Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos de su gato.


Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.

Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.

Pablo Neruda

martes, 3 de febrero de 2009

Malas Mujeres

"Helena de Troya" de Sandys

He tachado otro día en el calendario. Y pienso que tengo menos que ayer pero más que mañana. Dolor. Como el de una madre que ve al asesino de su hijo sentado sonriente y tranquilo en un banquillo. El de una mujer triste que acaba de perder al perro que había criado. El dolor de una persona que no ve su nombre en una lista definitiva de aprobados. El de un trabajador del ladrillo ante su hoja de despido…
El más insignificante sufrimiento duele hoy un poco más que mañana. Para mitigarlo simplemente hay que ir tachando números en un calendario. Ir contando los días que nos quedan hasta el momento en que sólo sea un pequeño tirón en el estómago o una lágrima furtiva que cae al azar.
Seguro que algún dolor sintieron las malas mujeres que hoy me devuelven al espacio exterior. Retratos de mujeres portadoras de un destino trágico, tomadas de la literatura o de la mitología (clásica o nórdica), pero también de la Biblia. Mujeres que fascinaron, por el tópico de la femme fatale, a buena parte de los pintores y escritores de finales del XIX, como es el caso de Frederick Sandys, pintor prerrafaelista poco conocido en España. Estuvo desde un primer momento vinculado al círculo artístico de Rosetti, Millais, y otros, cuya estética compartió. Dante Gabriel Rosetti y él llegaron a ser íntimos amigos y convivieron juntos. Pero pintó poco y nunca llegó a ser tan popular como el resto de los miembros de la Hermandad Prerrafaelita. Hay en Sandys una sombría belleza y un afán por captar el alma de las retratadas, cuyos oscuros designios parece adivinar.
Hoy, especialmente renacida como Afrodita, me siento mala de acostarme. Para todas las bad women del mundo este ramillete de semejantes.


Fuimos las chicas malas

Asustamos a los vecinos
y escandalizamos a las señoras
que salían de misa.
Siempre de negro
para diluirnos entre las sombras
y desaparecer de los espejos.

Tomábamos coñac
en tardes infinitas
mientras el jazz nos cubría
escurriéndose luego
por los poros.
Disfrutábamos la hierba
ocasionalmente
sin compulsiones
sobre todo cuando queríamos
abrir los ventanales del cielo
acostadas sobre el pavimento
de nuestra ciudad amable
y mirar infinitamente las estrellas.

Hicimos de nuestros cuerpos
una fiesta.
Cursamos invitación
sólo a los iniciados...

Arabella Salaverry

viernes, 2 de enero de 2009

Ruinas heroicas

Germania


Algunos sabéis que he estado de viaje esta navidad, concretamente en Berlín. Os cuento el motivo de tal visita. Allí se celebraba, hasta final de año, una exposición llamada “Mythos Germania” de maquetas que Hitler y uno de sus arquitectos construyeron como proyecto para renovar Berlín. A continuación os cuento la historia de este proyecto.
El arte fue otro cauce más para la propaganda del nuevo Estado nazi y de su líder. Hitler consideró que el arte moderno era corruptor de la moral y la estética del pueblo alemán, por el contrario, la cultura estatal debía ser un claro ejemplo de virtudes cívicas y morales. La maquinaria de propaganda del Estado y de captación de masas se puso, una vez más, en marcha con el fin de garantizar el “orden social” y de liquidar cualquier rastro del llamado “peligro rojo”. El Ministro de Información y Esclarecimiento Público del III Reich, Joseph Goebbels, estableció las bases de un “Arte Joven” que sería el arte oficial germánico, con raíces clásicas y románticas; este arte nacional-socialista exaltó y tomó como modelo el clasicismo greco-romano; todo ello acompañado de los mitos alemanes, el heroísmo y el trabajo.
En la Alemania nazi se hizo una arquitectura monumental y heroica, alejada del funcionalismo vanguardista y que, por el contrario, volvía la mirada al neoclasicismo de los arquitectos alemanes Klenze y Schinkel. El único cometido es que sirviera de propaganda del Estado y de su líder, la llamada Führerideologie. Se pretendía hacer a las masas no sólo destinatarias de un mensaje, sino que participaran en él en cuanto que ellas formaban parte del espectáculo.
Pero no cabe duda de que esta arquitectura monumental tenía dos claros objetivos: por un lado redistribuir los puestos de trabajo tras la gran crisis del 29, y por otro, construir edificios en los que la nación alemana se viera identificada, se sintiera regenerada y que volviera a los valores tradicionales y raciales. Hitler afirmaba “estas obras deben ser eternas…, signos gigantescos e imponentes de nuestra colectividad…”
Para estas pretensiones el Führer contó con varios arquitectos, pero destacó Albert Speer, cuya idea esencial era crear una arquitectura jerárquica y monumental que fuera ejemplo del control del Estado sobre la sociedad y que sirviera de propaganda de su ideología. El arquitecto desarrolló la teoría del “valor de las ruinas”. Todos los nuevos edificios se construirían de tal forma que con el paso del tiempo fueran ruinas estéticamente bellas “ruinas heroicas” y que serían el testamento de la grandeza del Tercer Reich. Quizá tanta ruina heroica futura justificara para ellos la utilización de mano de obra proscrita: homosexuales, gitanos, judíos… traídos de los campos de trabajo.
En el plan de remodelación de Berlín es donde tomó más fuerza la voluntad de perpetuidad de la arquitectura como complejo de ruinas heroicas. 300.000 prisioneros de guerra trabajaron en estos planes, y Speer fue presuntamente responsable de la deportación forzada de judíos, a quienes se les expulsó de sus casas que fueron destruidas y así hacer sitio para la construcción de sus grandiosos planes.
Se planificó la reorganización de la ciudad que se llamaría “Germania” a lo largo de un bulevar de cinco kilómetros. En el extremo norte iría un Auditorio para congresos con una enorme cúpula inspirada en el Panteón de Agripa y en la cúpula de San Pedro del Vaticano, pero hasta 16 veces más grande (más de 200 metros de alto por 250 metros de diámetro). Algo totalmente gigantesco pero poco práctico. En el extremo sur del bulevar iría un Arco semejante al Arco de Triunfo de París, pero tan grande que el arco parisino cabría en su interior (120 metros de altura). Pero las construcciones no interrumpidas por la guerra fueron demolidas tras ella, y de aquellos sueños de arquitectura colosal sólo quedan pálidas imágenes. Speer y Hitler tuvieron que conformarse con ver su “Germania” sólo en maqueta.


A continuación os pongo un poema de Nelly Sachs, judía alemana que tuvo que exiliarse a Suecia y que ganó un premio Nobel de literatura.


¡Oh, las chimeneas!

¡Oh, manos! ¿Qué hacíais cuando erais manos de niños pequeños?…
manos estranguladoras
¿había muerto vuestra madre, vuestra esposa, vuestro hijo?…
¿sólo podíais sostener la muerte en las manos, en las manos estranguladoras?
¡Oh ladrones de legítimas horas de muerte!
de los últimos suspiros, ladrones de párpados: «buenas noches»
¡Oh las chimeneas sobre las moradas de la muerte!,
ingeniosamente ideadas, cuando el cuerpo de Israel se iba,
deshecho en humo, por el aire…
¡oh, las chimeneas!...
caminos de libertad para el polvo de Jeremías y Job…”.

viernes, 26 de diciembre de 2008

No me respondas ahora

"Sueño de Endimión" de Girodet

¿Se te han doblado los bordes de mis fotografías?
¿Se han puesto amarillas las hojas de los poemas que te escribí?
¿Viste mi silueta dibujada en una nube?
¿Alisaste la almohada anhelando mi huella?
¿Te pusiste mi camiseta pensando que entrabas en mi?
¿Dejaste en la copa de vino la marca de mi carmín?
¿Deseaste que el tiempo que pasamos juntos lo contara un reloj de arena parado?
No me respondas ahora, ni nunca mi amor. Quiero verte dormir así, tendido y desnudo siempre junto a mí.

Algo parecido debió decirle Selene a Endimión.
Endimión era hijo de Zeus y de la ninfa Cálice , por lo tanto mortal. Su vida cambió por completo el día que Selene, la diosa Luna, lo conoció. Al contemplar a aquel durmiente desnudo en un agreste paraje cercano a Mileto, ella quedó tan turbada ante su belleza, que muy pronto se acostumbró a yacer con el joven todas las noches en una cueva del monte Latmos. Pero como sabía que él era mortal y su belleza no sería eterna y era tanta su pasión hacia él, sólo se le ocurrió una cosa: besarlo y así le concedería la inmortalidad. Aquella solución tenía una parte negativa, y es que el mozo permanecería eternamente dormido aunque de ese modo la lozanía y el vigor de su juventud quedasen inalterables para siempre.
Varias versiones os traigo, todas ellas cálidas después de mi viaje frío. La primera es de Girodet, en ella se pone de manifiesto la transición entre el Neoclasicismo y el Romanticismo en una época aún temprana (1791). La precisión en el dibujo y el tratamiento escultórico de los cuerpos son sensacionales. En ella los principales protagonistas son el tratamiento de la luz y el erotismo. La torsión del cuerpo de Endimión nos invita a poseerlo una vez más, sin tregua. Se establece una auténtica unión entre los amantes en forma de rayo de luz. En la obra de John Atkinson Grimshaw. "Endimión en el Monte Latmos", el simbolismo es claro. Una diosa adelgazada hasta la extenuación, casi convertida en hada o en Campanilla contempla arrobada a su amado, ajeno a la pasión que se derrama sobre él.
La última que os muestro es de Gerard de Lairesse, artista holandés barroco que lejos está de la sensualidad de Rubens. En un fondo pasteloso se recorta Selene que parece más la madre del muchacho que su amante
Otra imagen que os traigo para deleitar las miradas, sobre todo las masculinas, es "Evening Mood" de William Bouguereau . Que os aproveche y Felices Fiestas, para quien las tenga.

Endimión en Latmos
Yo dormía en la cumbre y era hermoso
mi cuerpo, que los años han gastado.
Alto en la noche helénica, el centauro
demoraba su cuádruple carrera
para atisbar mi sueño. Me placía
dormir para soñar y para el otro
sueño lustral que elude la memoria
y que nos purifica del gravamen
de ser aquel que somos en la tierra.
Diana, la diosa que es también la luna,
me veía dormir en la montaña
y lentamente descendió a mis brazos
oro y amor en la encendida noche.
Yo apretaba los párpados mortales,
yo quería no ver el rostro bello
que mis labios de polvo profanaban.
yo aspiré la fragancia de la luna
y su infinita voz dijo mi nombre.
Oh las puras mejillas que se buscan,
oh ríos del amor y de la noche,
oh el beso humano y la tensión del arco.
No sé cuánto duraron mis venturas;
hay cosas que no miden los racimos
ni la flor ni la nieve delicada.
La gente me rehuye. Le da miedo
el hombre que fue amado por la luna.
Los años han pasado. Una zozobra
da horror a mi vigilia. Me pregunto
si aquel tumulto de oro en la montaña
fue verdadero o no fue más que un sueño.
Inútil repetirme que el recuerdo
de ayer un sueño son la misma cosa.
Mi soledad recorre los comunes
caminos de la tierra, pero siempre
busco en la antigua noche de los númenes
la indiferente luna, hija de Zeus.

Jorge Luis Borges

lunes, 15 de diciembre de 2008

Chabacano, retorcido y rijoso

"Leda y el cisne " Paul Tillier

No vale decir que me persigue un águila porque voy disfrazado de cisne, me asusto y de paso me subo encima de ti para poseerte , quieras o no. Así era Zeus. Ya en una ocasión lo llamé rijoso, y lo reitero. De esa forma tan chabacana y retorcida ( y plumosa) poseyó a Leda que se encontraba tan ricamente paseando por el río Eurotas. Ella era esposa del rey de Esparta y esa noche el marido tuvo también ganas de juego. Mira por donde se quedó preñada de los dos, y puso dos huevos, si, no os riais. Dos huevos, de uno nacieron Helena y Pólux (hijos de Zeus y por tanto inmortales), y del otro Cástor y Clitemnestra (mortales, hijos del rey espartano). Cástor y Pólux, gemelos, llegarán a ser los célebres Dioscuros (Διόσκουροι).
Seguro que si el marido la hubiera repudiado se habría ido a vivir al edificio de un amigo, Duncan. El vecindario allí es variopinto y no destacaría mucho entre tanto “ser” anómalo.
A lo largo de la historia del arte este tema ha sido muy recurrente, porque se adaptaba muy bien al desnudo y, por qué no, al juego de la seducción transgresora. Os presento varias obras con sus respectivas diferencias.
La primera es de Leonardo donde Leda, de suaves formas, agarra el cuello del cisne como símbolo del racionalismo renacentista: las pasiones desbordadas (el cisne y su sensualidad) quedan sujetas a la razón humanista. Corregio no se corta en presentarnos una escena casi de zoofilia. Tillier rezuma erotismo por los cuatro costados, o por lo menos por uno muy marcado. Leda es pelirroja y se retuerce sobre un paño rojo en un paisaje que sólo se insinúa. Por último Cézanne nos ofrece una Leda cromática, frondosa y que se deja querer. Variaciones sobre un mismo tema, como de costumbre, os dejo que elijáis vuestra preferida.
Leda

El cisne en la sombra parece de nieve;
su pico es de ámbar, del alba al trasluz;
el suave crepúsculo que pasa tan breve
las cándidas alas sonrosa de luz.

Y luego, en las ondas del lago azulado,
después que la aurora perdió su arrebol,
las alas tendidas y el cuello enarcado,
el cisne es de plata, bailado de sol.

Tal es, cuando esponja las plumas de seda,
olímpico pájaro herido de amor,
y viola en las linfas sonoras a Leda,
buscando su pico los labios en flor.

Suspira la bella desnuda y vencida,
y en tanto que al aire sus quejas se van
del fondo verdoso de fronda tupida
chispean turbados los ojos de Pan.

Rubén Darío

viernes, 5 de diciembre de 2008

El odio es un beodo en el fondo de una taberna

"Judit y Holofernes" de Artemisia Gentileschi

19 años tenía Artemisia cuando su padre le puso un maestro particular que le ayudara a desarrollar ese don de la pintura que asomaba en sus dedos. Como era mujer y no la admitían en la Academia de Bellas Artes, esta admiradora de Caravaggio aceptó como tutor a Agostino Tassi: aspirante de algo y maestro de nada. Violó a Artemisa y, para devolverle el honor que no el horror sufrido, prometió casarse con ella. Promesa falsa porque él era ya hombre desposado.
En los tribunales, el testimonio de Artemisia fue bajo la tortura a la que la sometieron para comprobar si era cierta o no la acusación de violación, pues tras exploración ginecológica el tribunal eclesiástico llegó a la concluisón de que no era virgen, y que podía haber perdido el virgo antes de la presunta agresión. Desgarradoras declaraciones tuvo que hacer que la despojaron de la más absoluta intimidad. “Cerró la habitación con llave y una vez cerrada me lanzó sobre un lado de la cama dándome con una mano en el pecho, me metió una rodilla entre los muslos para que no pudiera cerrarlos, y alzándome las ropas, que le costó mucho hacerlo, me metió una mano con un pañuelo en la garganta y boca para que no pudiera gritar y habiendo hecho esto metió las dos rodillas entre mis piernas y apuntando con su miembro a mi naturaleza comenzó a empujar y lo metió dentro (…)”

Siete largos meses de juicio que hicieron de ella una mujer tal vez fuerte, pero sobre todo resentida hacia ese mundo machista y brutal.
Quizá fuera durante ese tiempo cuando pintara su famosa obra “Judit y Holofernes” en la que se autorretrata como la joven que decapita al general babilonio que intenta conquistar a su pueblo. Urdió muy bien la trama la hermosa Judit. Cenó con el brabucón a solas, bebió él de más, y zas, de un golpe limpio y certero la cabeza al saco que sostenía su criada.
En la versión de Artemisia, la joven heroína bíblica se recrea cortando la cabeza ayudada por su criada mientras ella se aparta un poco para que no le salpique la sangre. Esta obra emana odio, rabia y venganza.

En la versión de Caravaggio, Judit pone más cara de asco que de satisfacción.
Miguel Ángel también recreó esta escena en la Capilla Sixtina. El cuerpo aparece sin cabeza que es portada por las mujeres en una bandeja, al estilo “cabeza del Bautista”.
Franz von Stuck despelota a la protagonista y con sonrisa a lo Marlene Dietrich la muestra justo antes del gran momento.
Pero la versión que más me sorprende es la de Botticelli. Judit parece que está paseando por la campiña toscana y que viene de recoger un cesto de fruta que pesadamente porta su criada. En fin, que para gustos, colores.
El tonel del odio
El Odio es el tonel de las pálidas Danaides;
la Venganza consternada con brazos rojos y fuertes
se ha complacido en precipitar en sus tinieblas vacías
grandes cubos colmados de sangre y de lágrimas de los muertos.

El Demonio hace hoyos secretos en esos abismos,
por donde huirían mil años de sudores y esfuerzos,
aunque ella lograra reanimar sus víctimas,
y para oprimirlas resucitar sus cuerpos.

El Odio es un beodo en el fondo de una taberna,
que siente siempre la sed nacer del licor
y multiplicarse como la hidra de Lerna.

Mas los bebedores felices conocen a su vencedor,
y el Odio es consagrado a la suerte lamentable
de no poder jamás dormirse bajo la mesa.

Charles Baudelaire

lunes, 1 de diciembre de 2008

Príncipe o demonio

"La pesadilla" H. Fussili

En este filo de la madrugada donde el alcohol y la sensualidad se confunden, es cuando te acercas, y cual aprendiz de Baudelaire me dices:


“¡Oh mujer peligrosa, oh climas seductores!
¿Adoraré también tu nieve y tu escarcha
y sabré sacar del invierno implacable
placeres más agudos que el hielo y que el hierro?

Sin apartarte la mirada contoneo mis párpados, entorno las piernas y dibujo una filigrana con el humo de tu cigarrillo.
Estamos a un paso de lo predecible, pero prolongamos el momento.
¡Es tan fácil conquistarte! Tus manos aferradas ya a mí.
¡Y tan difícil llenar el vacío que se adivina tras tus llameantes ojos!
Sé que esta noche no te dejará rastro. No soy para ti sirena, princesa o hada.
Perdido en los grados de tu cerveza buscas en el poso del vaso una huella de mi presencia. Y como cada noche, no encuentras nada.
¿Te preguntas por mis sensaciones? Antes de vestirte y marcharte te digo: nene, los príncipes azules destiñen y los demonios oléis a azufre.
El Aparecido
Como los ángeles de ojo fiero,
volveré a tu alcoba
y me deslizaré hasta ti sin ruido
con las sombras de la noche;
y te daré, morena mía,
besos fríos, como la luna,
y caricias de serpiente
que van reptando en torno a una fosa.
Al llegar la lívida mañana,
hallarás mi sitio vacío
y hasta el anochecer seguirá frio.
Como otros por la ternura,
en tu vida y en tu juventud,
por el terror quiero reinar.
Charles Baudelaire

jueves, 27 de noviembre de 2008

Jugamos al escondite

" The married priest" Magritte

Pasamos tanto tiempo dándonos la espalda a nosotros mismos que llega un momento en que no nos reconocemos. Hemos pasado por nuestros problemas de puntillas, sin querer levantar mucha polvareda, no vaya a ser que descubramos, que descubran, una mancha en nuestro expediente.

Hemos guardado fotos prohibidas entre hojas de libros leídos en la adolescencia, como flores secas, flores del mal. Hemos ocultado nuestros deseos en una caja de bombones, en el sótano, porque más abajo no se podían guardar.

Hemos escondido a nuestro amante en el armario del vecino, y al verlo salir lo hemos ignorado. También hemos aparentado ser “el hijo, la madre, el esposo” ideal porque eso era lo que esperaban de nosotros.

Hemos vuelto la cabeza cuando alguien lloraba porque no queríamos implicarnos en su dolor fingiendo que no somos cotillas.

Y en ese vaivén de la perfección, en este trasiego de la apariencia, hemos conseguido ser tierra pegada a nuestros propios zapatos.

La entrada de hoy es un pequeño homenaje a este fabuloso pintor belga que el 21 de noviembre hubiera cumplido 11o años.

NO TE DETENGAS

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye...


Walt Whitman

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Antes muerta que cobarde

"Detalle de Teodora" San Vital en Rávena

Miradme, soy Teodora. Dicen las malas lenguas que fui una artista circense, incluso me llamaron puta, y que por ello no me fue fácil casarme con el emperador Justiniano. Lo conseguí después de tres años de fogoso noviazgo, gracias a la promulgación de una ley que permitía el matrimonio entre clases sociales diferentes.
Y ahora soy emperatriz de Bizancio y, junto a mi esposo, llevo las riendas de este gran imperio. A mí se debe un gran acopio legislativo que protege ampliamente los derechos de la mujer. Tuvimos muchos problemas con el pueblo, el más sangriento y doloroso fue la llamada Revuelta de Niká en el año 527. El pueblo se levantó en armas contra el emperador, contra nuestro poder. Como llamarada tormentosa, miles de hombres recorrieron Constantinopla con el grito de ¡Niká, Niká! Ardió todo lo que encontraron a su paso. Destruyeron la antigua basílica de Constantino, pero poco más tarde ya estaba construida Santa Sofía en su lugar.
El griterío de la turba se oía ya en nuestros aposentos. Sólo parecía existir una salida. Los terrenos del palacio lindaban con el Bósforo. Había naves esperando. Podíamos haber salido a hurtadillas de allí. Justiniano se había dado totalmente por vencido. Me Propuso reunir todos los tesoros que se pudiéramos recoger y retirarnos a algún lugar seguro, lejos de Constantinopla. Podíamos haber obrado así, pero me incorporé, di un paso hacia él y le dije:
“Eres completamente libre para huir, ahí están tus naves”.
Yo sabía que ser emperatriz tenía sus riesgos, y la rebelión era uno de ellos. Alisando mi larga túnica de un intenso color añil, miré, no con cierto desprecio, a mi amado esposo y le dije:
“Quien ha recibido el poder soberano no debe vivir si se lo deja quitar. Tú César, si quieres huir, nada es más fácil... en cuanto a mí, Dios no permita que abandone la púrpura y aparezca en público sin ser saludada como emperatriz. Aprecio mucho esta antigua sentencia: La púrpura es un glorioso sudario".
Me miró intensamente y entonces comprendí que cambiaría de opinión. Pesaba más en él la hombría que el valor, pero se dirigió al joven general Belisario para preguntarle si podía dominar la situación y Belisario contestó afirmativamente. Tenía 3.000 soldados a su disposición que con gran astucia llevó sin ruido y secretamente al hipódromo donde los principales alborotadores se habían reunido,borrachos, esperando enfurecidos nuestra derrota. Pero esta vez la Victoria estuvo de nuestro lado.

LOS COBARDES

Hombres veo que de hombres
sólo tienen, sólo gastan
el parecer y el cigarro,
el pantalón y la barba.
En el corazón son liebres,
gallinas en las entrañas,
galgos de rápido vientre,
que en épocas de paz ladran
y en épocas de cañones
desaparecen del mapa.
Estos hombres, estas liebres,
comisarios de la alarma,
cuando escuchan a cien leguas
el estruendo de las balas,
con singular heroísmo
a la carrera se lanzan,
se les alborota el ano,
el pelo se les espanta.
Valientemente se esconden,
gallardamente se escapan
del campo de los peligros
estas fugitivas cacas,
que me duelen hace tiempo
en los cojones del alma.
¿Dónde iréis que no vayáis
a la muerte, liebres pálidas,
podencos de poca fe
y de demasiadas patas?...

Miguel Hernández



domingo, 16 de noviembre de 2008

Mujer de alma inquieta

"Los amantes " de Magritte

Voy buscando a Diótima de Mantinea, alma inquieta que tal vez no existió. Es una mujer que se presenta a sí misma como sacerdotisa, aunque Sócrates la nombra, en el banquete de Platón, como su maestra en el arte de amar.
Fue la primera mujer que habló de amor en un mundo filosófico-masculino.
La busco desesperadamente porque no sólo de amor físico habla, también del espiritual.
La persigo porque vio el amor como intermediario entre la luz y la sombra; como equilibrio entre el que pide y el que reparte. El amor que se sabe deseado pero que también sabe dar.
Voy tras ella para que me confirme que el amor está más allá de nosotros, que se muestra esperando un nombre, como lenguaje de pájaros que arden.
Me enseñó que en el aprendizaje del amor hay que ir subiendo escalones: suaves unos, altísimos otros. Y que al final de la escalada está la belleza. “Aquel que ha seguido el camino de la iniciación amorosa en el orden correcto, al llegar al fin percibirá súbitamente una hermosura maravillosa, causa final de todos nuestros esfuerzos... Una hermosura eterna, no engendrada, incorruptible y que no crece ni decrece". Eso me dijo Diótima.

Ando buscando a Diótima, si la has visto, si te ha hablado de amor, cuéntame qué te ha dicho.


A DIÓTIMA

¡Bella vida! Tú vives, como leve brote de invierno,
en este mundo agostado sola y callada floreces.
Aire ansías, y luz, primavera que vierta su tibio
resplandor, cuando buscas la infancia del mundo.
Ya tu sol, ya tu tiempo feliz se ha ocultado,
y en la noche glacial sólo hay fragor de huracanes.

Friedrich Hölderlin

lunes, 10 de noviembre de 2008

Este santo me pone

"San Sebastián" de Guido Reni

Siempre que veía la imagen de San Sebastián, semidesnudo, con apenas un paño cubriendo su ser más íntimo, a punto de caer a sus pies, a los míos, sentía un leve estremecimiento. Entonces, casi desmayada por el olor a incienso de la iglesia o por la visión mística, yo me preguntaba si volvía a mí la fe que en un Sinca Mil perdí o si tales deseos me condenarían definitivamente. Pero fue releyendo un viejo libro de carrera, en mis noches de insomnio, cuando tuve, por fin, la gran revelación gracias Giorgio Vasari (1511- 1574).
Este escritor italiano que liberó mi alma del dolor y el arrepentimiento era arquitecto y pintor . Fue famoso porque escribió biografías de artistas italianos , sobre todo anécdotas y rumores, (algo así como un periodista del cuore). Recogió información variada y la que no sabía la inventó en el libro " Vida de los mejores arquitectos, pintores y escultores italianos “. Y fue releyendo capítulos de este libro cuando descubrí lo siguiente: “Como muchos confesaban a Savonarola que habían tenido pensamientos lascivos con la imagen de San Sebastián, de la iglesia de San Marcos, obra de Fra Bartolomeo, el cuadro fue trasladado de la iglesia al monasterio y posteriormente fue vendido, aunque el pintor era moralmente intachable”. Libro IV
Me hicieron mucho bien sus palabras porque mal de muchos, consuelo de tontos y porque, amigos míos, mi moral también es intachable, aunque tenga sueños eróticos con este santo las noches que no me domina el insomnio.


Satélite del amor

Es hermoso y sagrado el reino de la noche,
lo pueblan suaves seres que maquillan sus ojos
y mezclan la tristeza con el sabor del júbilo.
Seres agrestes para quienes el amor tiene
todos los nombres del peligro. Las lámparas dejan
su ámbar por la noche. La lluvia su dulzura.
Los inmaduros cuerpos el delicado olor de su erotismo.
Rugen las motos. Cada puerta es un viaje sin destino.
Entonces tu cabello, como la piel suave de los hombros
desnudos, abunda más en bronce, se abandona a los tactos.
Son más dulces los labios. Más cálido de luna el río
esbelto y bello de tus piernas. Somos de ese reino,
donde como en Chuang-tsé, el filósofo, se mezcla sueño y vida.
Donde amar es provocación y goce, y un cuerpo el misticismo.

Luis Antonio de Villena

domingo, 2 de noviembre de 2008

El cuerpo del delito

“Friné ante el Areópago” de J.L Gerome

En sus curvas me quedaría varado… Algo así debió decir Praxíteles al Areópago, especie de tribunal de justicia griego que se disponía a juzgar, y seguro que condenar, a la bella Friné. Delito de la imputada: mucha impiedad (falta de respeto a las creencias y rituales griegos), una pizca de soberbia y un toque de hedonismo.

Pero, ¿quién era Friné? Fue la musa del célebre escultor griego del siglo IV a.C Praxíteles, el inventor de la famosa curva praxiteliana, esa que observó sin saciarse en su bella modelo y que trasladó una y otra vez a cálido bronce. La chica cuyo oficio era dama de compañía con derecho a intimar, que además de bella era lista, le tendió una trampa para quedarse con la mejor escultura del atolondrado artista ateniense. Él quería pagarle en especie su trabajo. La muchacha que no entendía de arte pero sí conocía el valor de las esculturas no sabia cuál elegir, así que gritó: ¡fuego, fuego! Y Praxíteles dijo a un ayudante: ¡Por todos los dioses del Olimpo, salva mi Eros” (Lo entrecomillado es una versión, claro está). Ella, lógicamente, eligió esa obra.
Pero volviendo al juicio, Praxíteles propuso al defensor de su amada que ella se desnudara ante los jueces para que vieran con sus propios ojos, esos que un día se comerían los gusanos, si la muchacha tenía o no razones para comparar su belleza con la de la mismísima Afrodita. ¿Y qué dictaminó el areópago? Pues ante las caras que ponen algunos de sus miembros os podéis imaginar la resolución. (Recomiendo ampliar la foto)


Himno a la belleza

¿Vienes del cielo profundo o del abismo surges,
oh, Belleza? Tu mirada, infernal y divina,
confusamente vierte la buena acción y el crimen,
por lo que te podemos comparar con el vino.

Contienes en tus ojos el poniente y la aurora;
derramas perfumes como una noche de tormenta,
tus besos son un filtro y un ánfora tu boca
que hace cobarde al héroe y valiente al niño.

¿Sales del negro abismo o bajas de los astros?
El Destino hechizado sigue tus enaguas como un perro;
siembras al azar la dicha y los desastres,
y todo lo gobiernas sin responder a nada.

Marchas sobre los muertos, Belleza, y de ellos te burlas;
de tus joyas el Horror no es la menos preciada,
y el Crimen, entre tus mas queridos amuletos,
sobre tu vientre altivo danza amorosamente.

El deslumbrado insecto vuela hacia ti candela,
crepita, arde y dice: ¡Bendigamos esta llama!
El amante jadeando inclinado sobre su bella
es como un moribundo acariciando su tumba.

¿Qué importa que tu vengas del cielo o del infierno,
¡oh Belleza! ¡Monstruo enorme, espantoso e ingenuo!
Si tus ojos, tu sonrisa, tus pies, me abren la puerta
de un Infinito amado que nunca he conocido?

De Satán o de Dios, ¿qué importa? Ángel o Sirena,
¿qué importa, si tú haces -hada de ojos de terciopelo,
ritmo, perfume y luz, ¡oh mi única reina!-
menos horrible el mundo y más cortos los instantes?

Charles Baudelaire




viernes, 31 de octubre de 2008

El presente es demasiado cercano

"La carga" de Daumier

Llevo poco tiempo en este mundo interespacial. A veces me parece cosa de magia. He descubierto tantas páginas que me interesan y que visito casi a diario que ahora, sin proponérmelo, forman, formáis parte de mi vida. Y revisando lo que he escrito hasta el momento, he sido consciente de que me he decantado por las historias religiosas y las mitológicas, aunque Duncan diga que soy bíblica. Dos entradas literarias, Ofelia y La Celestina, y pare usted de contar.
Quizá se deba a mi alma frívola esta selección de temas. Y ha tenido que ser la luz de Ámbar, que según la astrología es la piedra de mi horóscopo, la que me ha inspirado esta creación.
La protagonista de mi historia no es una diosa ni una virgen mártir. No viste sedas ni luce desnuda. No pasa el tiempo huyendo del amor ni amañándolo. No se ahoga en un río desolada ni danza para un rey déspota. No ha salvado a su pueblo ni ha sido deseada por viejos caducos. No recibe semen dorado ni dirige ejércitos vencedores.

Simplemente trabaja. Ella se levanta cuando el sueño ni la ha rozado para ir a trabajar. Se desmadeja los dedos en una fábrica textil. Se vuelve jabón y hielo revolviendo trapos sin color. Se tizna los ojos de carbonilla y las entrañas de humo. Ella es una mujer, una niña, una trabajadora del siglo XIX. ¡Ha llegado la Revolución Industrial! ¡Viva la revolución! ¿Para quién?

"Trabajo en el pozo de Gawber. No es muy cansado, pero trabajo sin luz y paso miedo. Voy a las cuatro y a veces a las tres y media de la mañana, y salgo a las cinco y media de la tarde. No me duermo nunca. A veces canto cuando hay luz, pero no en la oscuridad, entonces no me atrevo a cantar. No me gusta estar en el pozo. Estoy medio dormida a veces cuando voy por la mañana. Voy a escuela los domingos y aprendo a leer. (...) Me enseñan a rezar (...) He oído hablar de Jesucristo muchas veces. No sé por qué vino a la tierra y no sé por qué murió, pero sé que descansaba su cabeza sobre piedras. Prefiero, de lejos, ir a la escuela que estar en la mina”.

Declaraciones de la niña Sarah Gooder, de ocho años de edad. Testimonio recogido por la Comisión Ashley para el estudio de la situación en las minas, 1842.